Necesitan un siquiatra, no, que los internen, qué siquiatra. Que los internen y los amarren y no los dejen salir en 20 años. Tienen el cerebro dañado, los circuitos completamente al revés. No tiene ningún sentido lo que están haciendo. Ningún sentido tiene. Ya estuvo, ya. O sea, qué sentido tiene que, no, ya, no manchen, ya, puta madre. Que no ven o qué chingados, qué les pasa, en serio. Esas arañas son famosas por matar elefantes en las sabanas, no chinguen. Vienen y se meten así como si qué, como si fueran Indiana Jons o qué tranza, ni Indiana Jons se metería, no manchen, ni Indiana Jons. Si ni tesoro hay, qué se va a estar metiendo, ni que fuera. Esas pinches arañas matan elefantes en las sabanas y ustedes vienen y se meten, qué les pasa, o sea, les estoy diciendo que matan elefantes, puta madre. Ya valió madres, además, ya valió madres. Regresar o seguir adelante ya es igual, da exactamente lo mismo, ya estamos a la mitad del camino, en cualquier momento nos pican esas pinches madres y ya estuvo, se acabó. Qué tienen en la cabeza, no entiendo, a ver, qué tienen, si tenían ganas de suicidarse pues nos metíamos al carro, buscábamos un barranco, nos tirábamos y ya ¿no?, no que te pica esa pinche madre y estás así como diez horas en lo que te mueres, diez horas con el veneno en la sangre, porque no existen antídotos ni nada, y si existen definitivamente no están en este pueblo, claro está que no están en este pueblo. En algún laboratorio alemán tal vez los estén inventando, pero en este pueblo no, evidentemente. Mil veces mejor el barranco, mil veces. Ojalá los piquen a ustedes, para que se les quite, me voy a estar riendo las diez horas. Las diez horas me voy a estar riendo. Ya ni sendero hay. Ni un pinche árbol que no esté lleno de esas malditas arañas, las hojas no son más que telarañas, toda esta pinche madre es un nido de arañas, si no nos han picado es porque no pueden creer que nos hayamos metido, nadie se mete aquí, nadie, cualquier persona con un gramo de cerebro sabe que no se tiene que meter, no chinguen, esas arañas creen que están alucinando, en cuanto se den cuenta de que sí estamos aquí van a venir a matarnos. Matan elefantes, hasta un niño se da cuenta de que estas madres matan elefantes, lo menos lo dejan en coma, lo menos. No chinguen, ya, vámonos, ya me quiero ir, ya, quiero estar en mi casa, con insectos civilizados, hormigas, o cucarachas si quieren, una que otra araña, también, pues, pero no de éstas, están fosforescentes, no chinguen. Toda la historia de la humanidad ha ido encaminada en contra de las arañas, siempre en contra de las malditas arañas, las ciudades, todo, los insecticidas, todo siempre se hace en contra de las arañas, y ustedes vienen y se meten como si no fueran humanos. Como pinches elefantes.   

 

800 resurrecciones
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