El Teeteto es un diálogo de Platón. Ahí, Sócrates, un personaje de Platón, discute con un joven; el nombre de este joven es el mismo que el del diálogo. Hablan acerca del conocimiento. Cómo surge el conocimiento, qué es el conocimiento. Preguntas filosóficas, y, al final, ninguna respuesta. ¿Cómo surge el conocimiento?, no se sabe, ¿qué es?, tampoco. Más de dos mil años más tarde, los hombres se dedicarán a investigarlo todo, a interpretarlo todo, especialmente si es grande su insignificancia, y acerca de este diálogo dirán: el hecho de que carezca de respuesta, significa que Platón quiso demostrar que sin su teoría de las ideas ningún conocimiento es posible; y también: Platón renuncia a su teoría de las ideas, se da cuenta de que no tiene ningún sentido, y por eso este diálogo termina en aporía. Al parecer les pasó desapercibido el hecho de que Teeteto, el personaje, no el diálogo, era intrínsecamente incapaz de dar una respuesta a las preguntas que el otro personaje, Sócrates, le hacía. Platón tal vez supiera en qué consistía el conocimiento, tal vez lo había olvidado, tal vez no le interesara, en cualquier caso lo que sí tenía claro era que si un personaje suyo, Sócrates, le hiciera preguntas de tal magnitud a un joven, sería imposible que hubiera una respuesta. El conocimiento no es cosa de jóvenes. Eso es algo que sabe cualquiera, hasta los hombres que más de dos mil años después de que hubiera sido escrito el diálogo lo analizaron, por más que el contenido de sus análisis haga suponer lo contrario. Aléjate de toda sabiduría, exclaman por todas partes los cuerpos de los jóvenes, las mentes jóvenes. Y los jóvenes, obedientes, se alejan. El conocimiento se nutre del conocimiento, eso es lo que ahora sabemos. Sólo quien sepa, es decir, quien porte al conocimiento, puede responder en qué consiste, cómo surge, de qué se trata, y ése, evidentemente, no es Teeteto. Se puede ir más lejos, se puede dejar de lado a Teeteto y a cualquier otro posible portador del conocimiento, y deducir que lo que transforma ideas, teorías, afirmaciones, prohibiciones, datos en conocimiento es la conexión entre ellos. Se establece que una cierta idea no es una idea cualquiera entre muchas otras, sino una idea fundamentada, es decir, un conocimiento, al comprobar que no está sola, sino que hay otras ideas detrás y delante de ella, entre las cuales existe una especie de acuerdo o de coherencia. Para que una idea pueda ser considerada conocimiento, es necesario que sea aceptada por aquellas que, unidas entre sí, portan al conocimiento. Los elementos del conocimiento se relacionan recíprocamente, forman una red. Todos falsos, todos verdaderos, no se sabe, pero todos conectados. Eso es lo que los transforma en conocimiento. Dios va quedándose más y más solo porque los conocimientos que en Su libro se revelaban ahora tienen que hacer frente a redes de conocimientos mucho más amplias: Él decía en Su libro, la tierra es el centro del universo, fue creada en siete días, etc, y ahora la astronomía, la física y demás ciencias Lo desdicen. Tampoco creen en lo de Adán y Eva en tanto origen del hombre. Dios es un ser solitario, así que no creo que sea mucho lo que Le importe: descubrieron que los cuentos que les contaba para dormir son falsos y ahora deciden dejar de creer en , bueno, ¡váyanse al Diablo!, algo así ha de estar diciéndoSe. No creo que Se diga nada, a decir verdad, de cualquier manera hay que contemplarlo, es una posibilidad. Los conocimientos se mantienen unidos, uno sostiene al otro y ese otro a uno más, que a su vez terminará por sostener al primero, como en un círculo o, llegado el caso, un espiral. Juntos se protegen de la soledad o de la verdad, de lo que llegue, y rigen nuestro mundo, crean nuestro mundo, lo hacen girar. Antes no giraba. Se nutren unos de otros. Los cuerpos funcionan igual. Se juntan unos a otros, se alimentan unos de otros. Se protegen de la soledad y de la muerte. No de la verdad, eso les da igual. De la muerte. No de la muerte individual, para que un solo ser permanezca en el tiempo otros cien, como teoremas superados, mueren. Un cuerpo se alimenta de otro. La vida se transfiere. Los cuerpos crean la red circular, se nutren unos de otros, se protegen. De la soledad y de la muerte. No de la muerte individual. De la muerte total.

800 resurrecciones
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