Empezó mordisqueando las yemas de su mano derecha. La piel más superficial. Dedo por dedo. Perdió poco a poco las huellas digitales. Entró en capas más internas notando un enrojecimiento. Sintió la piel cada vez más blanda, más fácil de masticar. Se detuvo. Miró. El dedo más pequeño estaba muy completo todavía. Siguió masticando.

Cuando terminó toda la carne de dedos y palma empezó a roer los huesos con los dientes y lentamente los deshizo. Acabó con los huesos y continuó así subiendo por el brazo, siempre con calma.

Largo rato masticó hasta llegar al codo. La consistencia de esa articulación fue diferente, más difícil de deshacer. Se ayudó con la mano izquierda para acercar esa extremidad a su boca. Arrancó pedazos de carne con los dientes de adelante, los deshizo un poco con los colmillos y los pasó a las muelas para masticarlos y deshacerlos por completo.

Terminó todo el primer brazo y avanzó a la pierna del mismo lado. Tras deshacer el hueso de la rodilla, su pierna se dividió en dos piezas. Con la mano izquierda tomó por el tobillo la parte que había quedado suelta y la masticó completa terminando con las uñas del dedo menor.

Se agachó hasta la parte que quedaba de pierna, (la que seguía pegada al cuerpo) y, con ayuda de su mano, la devoró impacientemente llegando hasta la articulación de la cadera. Se detuvo y bajó al otro pie recuperando la calma anterior. Empezó esa pierna por las uñas y avanzó muy lento pasando por cada capa hasta roer el último pedazo del fémur.

Cada vez le era más difícil alcanzar lo que quedaba del cuerpo con la boca. Redondeó la espalda, estiró el cuello lo más que pudo y con ayuda de su mano logró llegar hasta la cadera.

Masticó la piel del costado izquierdo de abajo hacia arriba y, a la mitad de las costillas, cambió al costado contrario. En esa zona sintió la carne más blanda, más fácil de arrancar y masticar. Estuvo largo rato triturando la piel y los músculos de la pelvis hasta los huesos, los deshizo como a todos los anteriores y subió hacia el abdomen. Como ya no alcanzaba directamente con la boca, empezó a arrancar pequeños pedazos con la mano, la que aún quedaba, y los llevó a su boca. Arrancó una por una las costillas delanteras, las deshizo con los dientes, y, al último, el esternón.

Llegó por fin a los órganos y los sacó con cuidado, notando la diferente consistencia de cada uno al masticarlos. Después del último órgano del torso aparecieron las costillas traseras, que masticó del mismo modo que las primeras. Sólo quedó la columna vertebral. Arrancó vértebra por vértebra, empezando por el cóccix e interrumpiendo en la espalda alta.

Volvió a arrancar y masticar carne repetidamente, subió por la cabeza dejando sólo el cráneo y bajó por la frente sin dejar de arrancar piel. Arrancó el ojo derecho y antes de llevarlo a su boca sacó el izquierdo. Los masticó juntos lentamente. Siguió con las orejas, una por una, después la nariz. Las masticó con dificultad, tenían una consistencia parecida a la del codo. Siguió arrancando la piel a la altura de los pómulos y bajó hasta la barba.

Jaló el cráneo con fuerza desde la nuca, sintió la falta de su mano derecha por un momento, con mucha dificultad logró arrancarlo, con menos, lo deshizo con los dientes. Sacó el cerebro y lo metió a su boca, lo tragó casi de un bocado. Continuó con las vértebras que quedaban de cuello y espalda, desgastando una por una. Deshizo también las clavículas que quedaban sueltas. Jaló la mandíbula hacia adelante y hacia abajo hasta desprenderla. Terminó con ella y masticó las yemas de su mano izquierda, exactamente igual que había hecho con la derecha pero con mayor dificultad ya que ahora, sin mandibula, masticaba sólo con los dientes. Llegó al final del brazo. Quedó solamente la boca. Mordió su lengua varias veces arrancando pequeños pedazos. Masticó sus labios tan lento que era casi imperceptible el movimiento. No quedó más carne. Frotó los dientes de abajo contra los de arriba hasta que, después de largo rato, terminó de deshacerlos.

Quedó con el mismo apetito insaciable que al comenzar con su mano derecha.

800 resurrecciones
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