Los retóricos romanos rozaban la verdad. A partir de ese contacto, mínimo, tomaban el impulso necesario para alejarse lo más posible de ella. De sus labios brotaban cosas increíbles y todos las creían, cosas escandalosas que a todos escandalizaban, Júpiter pierde el control sobre su furia cuando un hombre pide perdón invocando su nombre, las cartas de cada vida están echadas de antemano pero una mirada equívoca puede estropear el juego, hay otro mundo más allá del imperio, es salvaje y tan infranqueable como el mar, vivir en la moderación es un camino sin retorno, las frases que salgan de tu boca sin convicción rebotarán adentro de tu cráneo cuando estés enterrado bajo tierra, hasta que las cuencas de los ojos estén huecas y les permitan salir, un perro es un espía de cuidado, una madre nunca puede estar orgullosa de un hijo, pues el hecho de haber crecido es una traición, y el de haber muerto una aún mayor, los esclavos son una extensión de tu fuerza y de tus deseos, no permitas su dispersión, tienen que ser de una misma raza, la elección de esa raza es crucial para moldear tu naturaleza, contra natura, beber agua del mar es contra natura, incendiar tu propio hogar es contra natura, matar y bailar es contra natura, arrodillarse y juntar las palmas de las manos es contra natura, besar los pies de un hijo es contra natura, reír en el lecho mortuorio es contra natura, la vida es contra natura, el futuro es contra natura, y sin embargo está aquí, y se mueve, contra natura, sin nuestro consentimiento. Las palabras surgen de sus labios. Júpiter, el imperio, las cartas, las cuencas de los ojos, los esclavos, el perro. El agua del mar, matar, arrodillarse, el lecho mortuorio. Las palabras surgen. A placer, a voluntad. Como serpientes amaestradas. Hipnotizan a los oyentes. Crean la realidad. La realidad crea a los retóricos romanos, los retóricos romanos crean la realidad, esa realidad los vuelve a crear, las palabras son serpientes que no se pueden amaestrar. Contra natura.

 

800 resurrecciones
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